ES MADRUGADA

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Es tarde o temprano. No lo sé. Son más de la una de la madrugada y no sé qué es. Es temprano como para ir trabajar y tarde para comenzar a dormir. No es día, no es noche. Solo es madrugada.

Es difícil definir algo que no tiene explicación, que tiene dos ángulos que no fueron trazados con un compás. Y que no sabes cómo medir. Que no sabes si puedes comprender.

Es complejo cuando es una hora que no puede clasificarse. Cuando es un tiempo incomprensible. Y que no tiene más que números que no dicen nada. Que puede decirte todo, pero que al final no dice nada y que por ratos solo te hacen preguntarte: ¿madrugada? ¿tarde o temprano?

Es así como puede ser esto. Es como es. Solo existe sin clasificación.

A veces quiero creer que es tarde, que no es un ángulo y que la hora no son ni números, ni tiempos. Pero la realidad me vuelve a decir es solo madrugada. Me invita nuevamente a recordar que no es más ni menos y que así está bien porque no merece una clasificación, porque todo es egoísta y conveniente, y siempre lo será.

Hoy puede ser tarde y mañana puede ser temprano. Pero la forma de sentirla es siempre como madrugada y dependerá del día en que quiera decidirlo que definirá si es tarde o temprano.

Pero todo esto no importa porque si lo pensamos en la madrugada las verdades surgen, los secretos dejan de serlo, los brazos buscan cariño, los cuerpo se unen y las palabras sobran.

Las clasificaciones en la madrugada no tienen cabida. No valen la pena y no necesita existir. En la madrugada todo es transparente y lo sentimientos son más sinceros.

En la madrugada, he despertado y pensado. Qué hora es y pienso que ha sido hora de no soñar más porque era pesadilla y a la vez sé qué hay más tiempo que disfrutar sin soñar solo para descansar.

Sé además que esa brisa está ahí con silencio y tranquilidad siendo solo madrugada.

Hoy no somos más que una madrugada. Una no clasificación de lo que siempre categorizamos y por eso funciona, por eso sirve por eso cuando deje de ser madrugada, será tarde, serán sueños.

Pero por ahora es solo madrugada y si sales a la calle y sientes la brisa puedes disfrutarla. O puedes dormir y elegir soñar otra vez pero posiblemente no te despiertes de nuevo en madrugada.

Sandra Cárcamo

EXCUSAS

Crónicas

Caminaba, mientras la calle me devolvía recuerdos, caricias, enojos y risas. Todo de una sola vez, sin piedad, sin permiso y con intención.

Mientras sostenía la inservible sombrilla, el agua caía, seguía sin rumbo llevándose todo consigo. El viento desestabilizaba todo, sobre todo los pensamientos; y pensaba en excusas.

Esas excusas para escribir un hola, para comenzar una conversación, para pronunciar un te extraño y un te quiero. Buscaba excusas para justificar un sentimiento que no existe y suspiros que no tienen dueño. Que no merecen salir solo para decir que hay emociones, esas que son excusas.

Cuando las excusas existen todo tiene sentido, aunque no se entienda, porque es su objetivo: surgir para respaldar un falso sentimiento.

Pero ¿qué pasa cuando las excusas se acaban? Cuando terminas de escribir un mensaje, lo lees y sabes que es solo una excusa para iniciar algo que no existe. Para hacer vivir algo que no quiere nacer. ¿Qué pasa? Por qué insisto en crear excusas para sentir algo que no siento y vivir algo que no debo.

Las excusas son salidas, salidas intencionales que llevan a negativas a fracasos y a la nada. Porque al final las excusas no existen son creaciones para evadir lo que es real.

Mi excusa eres tú.

Sandra Cárcamo

Nosotros

Poesía

Sollozo en mis adentros mientras escucho música ajena a ti

Cada melodía y ritmo sabe a nosotros

Pesa mi pecho, pesa mi alma, mi espalda baja te extraña

Solo semen y sangre pensaste

Fuimos demonios con ángeles ciegos en la cama

Sufre y el sol no se levanta

La luna me llama, acústica y eléctrica en ausencia

Fría y amarga, besos de maple, sirope de maíz

Dulce pretendías, dulce no sentías

Larga cabellera, cicatrices de heridas viejas

Atenas y Roma ambas en tus piernas

Ambas en tus hombros.

Cerca, demasiado cerca te tengo

Me cerco. Cerco mis pensamientos por ti

Silvestre rey, de atractivos pigmentos faciales

Me condenaste con hechizos macabros

Juegos inéditos de medianoche

Árbol desnudo dejaste en casa

En nuestra casa

En mi casa.

Monsvar

Nosotros

Poesía

Sollozo en mis adentros mientras escucho música ajena a ti

Cada melodía y ritmo sabe a nosotros

Pesa mi pecho, pesa mi alma, mi espalda baja te extraña

Solo semen y sangre pensaste

Fuimos demonios con ángeles ciegos en la cama

Sufre y el sol no se levanta

La luna me llama, acústica y eléctrica en ausencia

Fría y amarga, besos de maple, sirope de maíz

Dulce pretendías, dulce no sentías

Larga cabellera, cicatrices de heridas viejas

Atenas y Roma ambas en tus piernas

Ambas en tus hombros.

Cerca, demasiado cerca te tengo

Me cerco. Cerco mis pensamientos por ti

Silvestre rey, de atractivos pigmentos faciales

Me condenaste con hechizos macabros

Juegos inéditos de medianoche

Árbol desnudo dejaste en casa

En nuestra casa.

QUIERO

Poesía

Quiero escribirte una vez más, pensar en final. Léelo lento, suave, comprensivo, y llévate mí pesar agudo del amanecer sin ti. Yo hui. Tú debes mi canción.

Quiero saber tu dolor nulo, pensar que sí. Deséalo áspero, fuerte, sincero, y vuelve a mí como yo a ti. Mi mudo corazón regresó. No detuviste mi partida.

Quiero que sea temprano, no lidiar con mi soledad. Llóralo sencillo, vacío, desnudo, y háblame en silencio vacacional. ¿Huiste? Había sido yo.

Quiero dedicarte un verso, único e individual. Descúbrelo intacto, guardado, seco, y redímeme en brazos delgados. Te dejé huir.

Monsvar

CONOCÍ A MI HIJO

Crónicas

Los sueños, caprichosas imágenes cargadas de verdad o de la más increíbles de las fantasías… ¿quién no ha sido presa de sus creaciones alguna vez? Ya sean pesadillas, sueños tiernos o húmedos, la oferta es, simplemente, infinita.

Por lo general, sueño bastante. A veces son buenos, otras, no, pero por lo general no les doy mayor atención. Pero esta noche fue distinto.

No sé cómo empezó este sueño, si fue continuación de otro o fue el primero y único de la jornada. Pero al despertarme, fue lo primero que tuve en mi mente.

Recuerdo haber pasado rápidamente por diversos escenarios: una parada de bus, un pasaje, una casa, una habitación. Diversos lugares que me hicieron llegar a ese final que no logro sacar de mi cabeza (y que no quiero que se vaya).

En todos ellos, el personaje principal no era yo, era un niño. Mientras trato de recuperar todas las imágenes del sueño, se me viene una de cuando ese chiquillo se cayó en lo que esperábamos el bus. Lo levanté, le limpié el pantalón y le dije algo que no recuerdo, y cuando lo veo a los ojos y el pequeñín en lugar de llorar se pone a reír, una sensación familiar me llena y hace que una sonrisa se dibuje en mi rostro.

Después tuvimos un fugaz paso en la entrada de un pasaje y llegamos a una casa, la cual parecía ser aquella en la que viví por 22 años. Ahí, en una habitación, que sé que representaba mi cuarto, empecé a “regañar” a este niño. Él, en lugar de preocuparse, solo reía.

Al ver su comportamiento, que me hizo pensar que así reaccionaría yo cuando sé que me están queriendo engañar, no me quedó otra más que reírme, y lo abracé. Recuerdo que soplaba un fuerte viento, que las ramas de aquel naranjo del que alguna vez me caí golpeaban el techo.

En todo eso, no dejaba de abrazar al niño, quien para entonces ya me tenía aprisionado entre sus bracitos. De pronto, de las risas pasé a las lágrimas. El chiquillo me preguntó: “¿Qué te pasa, papá?” Emocionado, y viéndome reflejado en ese diminuto rostro, solo pude decirle: “Nada,  te amo”.

Gabriel Recinos

DESEO ACIAGO

Poesía

Es un deseo aciago por recorrer tu piel,
dándole vida a tus poros con cada beso.

Doloroso tormento, que me distancia de la realidad
y me recuerda que vives en otra galaxia… otra dimensión.

Entonces, es hora de surcar el universo…

Ricardo Larín

Carta al caprichoso

Crónicas

Querido amigo seguramente eres el único que no se ha dado cuenta del garrafal daño que te haces a ti mismo guardando esperanzas, te ingenias la manera de crear historias cuyo desenlace es incongruente con las desfavorable  probabilidades que el recorrido de este ultimo año nos ha dejado.

Sé que quizás tienes miedo, dejarte ir o quizás aún peor, dejar ir a aquello que alguna vez amamos incluso más que a nosotros mismo, que a nuestro bienestar y nuestra integridad.

Sé que esta decisión no fue de ambos, sé que esta vez no quise escucharte ni tampoco reparé en como tú afrontarías las consecuencia de la misma. Tú serás el último en perder la venda de los ojos, pero te prometo que de todos tú eras el que más sufría. No soportaba ver cómo constantemente excusabas sus acciones y te exigías sobrehumanamente complacer; no toleraba la manera en la que perdonaste cosas que  alguna vez nos juramos que no permitiríamos. Quiero que recuerdes cómo vivíamos en la constante agonía de hacer las cosas bien, contemplando cada una de las posibles áreas de error, nos agotaba demasiado fingir que no nos afectaba la carencia de reciprocidad o la sobre exigencia al abandono a nuestros deseos.

Definitivamente pocos son los esfuerzos de tal disciplina que hemos hecho y es verdaderamente decepcionante para ambos sentir que todo fracasó, pero quiero que entiendas que hicimos lo mejor que pudimos en cada momento y no podemos arrepentirnos de las pocas ocasiones en las que nos dimos a respetar; tampoco podemos permitir a la imaginación pensar que hubiera pasado si hubiéramos abandonado la poca esencia que nos quedaba. Quiero que grabes algo en tu mente: cuando las expectativas no están alienadas no hay nada que se pueda hacer, y yo decidí dejar de aparentar que tú y yo no teníamos ninguna.

Todo este tiempo te apoye y me sometí a respetar tu perpetua decisión de amar con el tácito dolor que implicaba, siempre sonreí en las situaciones fuera de nuestra moral, callaba mis argumentos frente a los maltratos, tomaba con mucha seriedad cada una de las nuevas restricciones que se formulaban cada día en la manera en que íbamos a amar, algunas veces lo abracé con cierta hipocresía al verte desangrado por alguna palabra, sequé con vergüenza las lágrimas que tu necedad provocaba, y además, y te defendí celosamente  de los dedos que señalaban tus malas decisiones. Pero ahora te digo: ya no puedo apoyarte más.

Necesito que prometámonos no entregar todo la próxima vez, recordemos dejar algo para nosotros, conozcamos bien a quien le damos nuestros tesoros más secretos y cerciorémonos que sepa guardarlos y apreciarlos con el mismo sigilo que lo haríamos nosotros. Incrementemos nuestras barreras y compliquemos los desafíos del camino que llega hasta nosotros; pero sobre todo jurémonos protegernos el uno al otro desde el principio, si es que decidimos volvernos a arriesgaren el macabro juego del amor.

Por todo esto te ruego que abandones los fragmentos de cariño que sostienes con tanta fuerza entre tus manos, borra de tu memoria las caricias que tanto te hacen llorar, despójate de todos aquellos deseos de volver a intentar recorrer el camino donde desfallecimos y sobre todas las cosas arranca de raíz la diminuta esperanza que guardas enterrada bajo tus pies. Él no regresará por nosotros, no existe entre todas las nuestras alguna lágrima que moje y conmueva su orgullo…Esto es lo que él siempre quiso… Y de no poder prometerme esto que te pido y seguir adelante tendré que hacerlo sin ti… Y al igual que a él… Darte por muerto para siempre.

Atte. La razón.

 

Óscar Cuellar

Algún día

Poesía

Quisiera besarte y acabar con toda tu tristeza, pero no puedo.

Quisiera hacerte reír y que nunca vuelvas a llorar con un dolor punzante, pero no puedo.

Quisiera hacerte el amor y borrar para siempre de tu mente todos los malos recuerdos, pero no puedo.

Quisiera correr contigo por la playa y que la vida no vuelva a darte más problema y dolores de cabeza, pero no puedo.

Pero si pudiera…

¿Cómo ibas valorar entonces todos los buenos momentos que si puedo darte?

Desgraciadamente para apreciar el olor de las flores antes hemos de habernos revolcado por montañas de tristeza.

Hoy te has dormido con la mente en un vertedero pero mañana intentare despertarte con un ramo expropiado del mejor jardín.

Sinestesia

Poesía

Eres profunda como la oscuridad que tiende emboscadas a mi estrella más insurgente.

Te enamoro pero nunca acabas de entregarte,
y te emociona retrasar la fecha de mi muerte
sabiendo que rechace a otras por perderme pensando en ti.

Estás adicta a verme adicto a la hipnosis de tus ojos,
y aunque hemos sido dos en uno, jamás he sentido que te he tenido.

Sabes de sobras que si yo supiera de sobras que huirías conmigo, sería capaz de desvalijar una mansión para escaparme contigo,
y acabar en una playa burlándonos de las mañanas muertas que vivíamos antes de conocer juntos la eternidad.

No me importa lo que trame tu misteriosa mente,
hoy solo quiero abrazarte y dormirme exhausto en tus pechos.

Siempre te quedas en la orilla de mi mar porque ahí te ves más atractiva,
yo me alejaba del faro porque pensaba que sin luz escribía mejor.

Palabras borrosas que no entiendo ni yo,
malditos los cantos de sirena que quieren simular la dulzura de tu voz.

Por: Ernesto Gonzales